Episodio 11 del podcast Cuentos para tejer sueños

En el episodio 11 de Cuentos para Tejer Sueños compartimos ‘El laboratorio de las flores’.

Los niños deseaban descubrir el secreto de la belleza de las flores y cómo ellas eligen sus colores para vestir sus pétalos. Cada flor es una artista y tiene su propia idea de belleza, por eso no repiten nunca una forma o un color. ¡Descubre tu también el maravilloso laboratorio donde las flores mezclan los colores de sus ropas!

En el episodio 11 de Cuentos para Tejer Sueños compartimos el cuento intitulado 'El laboratorio de las flores', de Patricia Morales. Los niños deseaban descubrir el secreto de la belleza de las flores y entonces conocieron cómo ellas eligen sus colores para vestir sus pétalos. Cada flor es una artista y tiene su propia idea de belleza, por eso no repiten nunca una forma o un color. ¡Descubre tu también el maravilloso laboratorio donde las flores mezclan los colores de sus ropas!

Suscríbete al podcast y escucha el cuento en estas y otras apps:


Episodio 11 del podcast Cuentos para Tejer Sueños: ‘El laboratorio de las flores’:

Los niños deseaban descubrir el secreto de la belleza de las flores. Oikodoro les comentó que azul, rojo y amarillo son los materiales primarios en el laboratorio de las flores. Si bien recorremos con la vista infinitas gamas y colores y pensamos qué complejas deben ser las decisiones de las flores al elegir sus ropas, podemos visitar una flor y encontrar en su simpleza el secreto de la creación y así de la variada mezcla.
Oikodoro dijo que la sabiduría de las flores se encuentra en no repetir una forma o un color. Cada una tiene su propia idea de belleza y así ellas adornan el horizonte y junto a las mariposas comparten un diálogo de artis­tas.
Azul y amarillo forman verde, rojo y amarillo forman naranja y azul y rojo forman violeta. Así comienza la com­binación sin fin, que divierte a las flores y a nuestros ojos. Más amarillo que rojo, pues será un naranja suave; más rojo que azul será un violeta más intenso, más azul que amarillo, dará un verde más oscuro.
Y resulta muy interesante si las flores deciden mezclar los tres colores: amarillo, azul y rojo. 

Una vez, cuenta Oikodoro, de la chimenea maloliente de una fábrica se escapó una furiosa nube negra que, cubriendo el cielo, comenzó a burlarse envidiosa de los colores de las flores. 

-Qué sin sentido!- protestaba celosa, todas esas flores diferen­tes y tan pe­queñas! 

La nube produjo una negra tormenta sobre las flores y en su maldad se des­vaneció. Enton­ces, las flores se tornaron todas negras y pesadas y su bel­leza se perdió.
El laboratorio estaba casi destruido y los colores se habían diluido. Las flores estaban desoladas.
Más tarde unas nubes de fina lluvia bañaron las flores con agua cris­talina. Sin embargo, las flores ya no lucían como antes. Como ellas habían sido maltratadas, sus colores ya no relucían. 

Entonces la naturaleza volvió a ofrecer su belleza. Junto al sol, el arco iris vistió el cielo y roció la tierra con sus siete colores. Las flores pudieron colmar de tintes y colores su laboratorio y se las vio retornar a sus propios colores con idéntica belleza. 

Con la ayuda de Oikodoro los niños construyeron también un laboratorio de colores, que sirvió para el arte y la imaginación, e invitaron a todos a par­ticipar y disfrutar de la sabiduría de la naturaleza.

Patricia Morales